Un día cualquiera, pudo ser ayer, puede ser mañana, Paula y Juan se encuentran por la calle. Hace cuatro años que no se ven. Mantienen el siguiente diálogo:Paula: ¡No me lo puedo creer! ¡Cuánto tiempo! ¡Qué casualidad!
Juan: Paula, qué sorpresa! Estás muy guapa. Como siempre.
Paula: Si, bueno, me pasé al rubio. Me favorece, ¿verdad?
Juan: Lo cierto es que yo te conocí ya rubia. ¿Qué tal tus padres?
Paula: Bien. Disfrutando de la jubilación de mi padre.
Juan: Ya era hora...
Paula: Si. Ya no vivo con ellos. Ahora vivo con mi novio.
Juan: Me alegro. Manda saludos de mi parte.
Paula: Me ha regalado un viaje a Praga por mi cumpleaños. Mi novio. A ver, ¿cuándo cumplo años? Seguro que no te acuerdas,
despistao.Juan: Oye, me tengo que ir. Llego tarde a un sitio.
Paula: Vaya, qué pena. ¿No me invitas a un café?
Juan: Lo siento. En otra ocasión, tal vez.
Paula: A ver si es verdad. Qué te vaya bien, Eduardo.
Juan: Igualmente, Tres de Enero.